Desde lejos, el faro –sobrenombre de su campanario blanco- ya sugiere la presencia de este lugar de culto, construido según la tradición en el lugar donde recibió sepultura el santo y que fue consagrado por Silvestre I en el año 324. No queda nada de aquella iglesia, reedificada en el 395, a causa del incendio del 15 y 16 de julio de 1823, del que sólo se libraron el transepto, [ ... ]




