Visita Roma




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Foto: www.bp.blogspot.com

Los alrededores de la Piazza Navona muestran una riqueza y belleza que no desmerece de la observada en la plaza. Uno de los rinconcitos más sorprendentes es el de Chiesa Nuova. Presidida por la Fuente de la Terrina, con la Iglesia de Santa Maria in Vallicella y el Oratorio de los Filipinos, forma un conjunto digno de unas cuantas vistas.
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Paseando por los alrededores de Piazza Navona, tenemos la oportunidad de continuar con nuestros descubrimientos de todos esos lugares atractivos e interesantes de la ciudad de Roma. Uno de esos pequeños tesoros es la Chieza Nuova, una placita que era el único lugar de esparcimiento delante de la iglesia, antes de que se abriera el Corso Vittorio Emanuele.
La Fuente de la Terrina debe su nombre a su curioso aspecto en forma de sopera cubierta. Se hallaba en un principio en el Campo dei Fiori, en lugar de la estatua de Giordano Bruno. Aquí se alzan las fachadas yuxtapuestas de la iglesia de Santa Maria in Vallicella, llamada Chiesa Nuova, y del oratorio de San Felipe Neri.
La iglesia de Santa Maria
El papa Gregorio XIII ofreció la iglesia de Santa Maria in Vallicella a la Confederación del Oratorio, que empezó a reconstruirla en a partir de 1575. El edificio, ideado en un principio con una nave única y luego ampliado con naves laterales reducidas, fue construido por Matteo da Citt´´a di Castello y luego por Martino Longhi el Viejo. El conjunto fue dotado de una fachada de 1605, obra de Fausto Rughesi.
El interior del edificio es muy sobrio, con el sello de la época de la Contrarreforma. La iglesia fue adornada después de 1640 con una rica decoración barroca, completada en el siglo XVIII. Federico Barocci, artista especialmente apreciado por san Felipe Neri, había pintado para el santuario la Visitación, la cuarta capilla a la izquierda, y la Presentación en el Templo, que se puede apreciar en el crucero de la izquierda.
El sello de Caravaggio
Caravaggio, por su parte, había realizado el Descendimiento, que luego se trasladó al Vaticano. Su hueco lo cubrió una copia de esa misma obra, situada en la segunda capilla a la derecha. El altar mayor alberga tres obras maestras romanas del joven Rubens. Los fantásticos frescos del ábside, de la cúpula y de la nave, son obra de Pietro da Cortona. El de la nave, sostenido por ángeles de estuco, del mismo artista, representa un milagro realizado por la Virgen durante las obras de la iglesia, respondiendo a la plegaria de San Felipe Neri, la Virgen sostuvo los andamios que se venían abajo.
Otra de las muestras de la belleza de la plaza es el Oratorio de los Filipinos. Su fachada contrasta con la más rigurosa de la iglesia y tuvo en cuenta la solicitud de los oratorianos, que querían que el arquitecto utilizara ladrillo y no piedra, para no rivalizar con la iglesia colindante.

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