Visita Roma




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Foto: www.files0.caprionline.it

El hotel Hassler, en la Plaza de España, tiene uno de los emplazamientos más atractivos que se puedan pensar en Roma para alojamiento. Un hotel de calidad, con estilo y, por supuesto, caro, que ya hizo, en su día, las delicias de mitos del cine, como la bellísima Audrey Hepburn.

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Evidentemente, la cuestión del alojamiento va a depender mucho del presupuesto con el que se cuente o de la intención de nuestro viaje. De todos modos, siempre resulta interesante, dentro de las posibilidades, buscar esos hoteles que añaden una experiencia más al propio viaje. El hotel Hassler, en Roma, no añade una experiencia simplemente. El hotel, por sí solo, ya es toda una experiencia. No es barata la experiencia, eso seguro, pero tal vez podamos darnos un merecido homenaje.

En Roma hay muchos hoteles ubicados en lugares absolutamente espectaculares, pero, de entre todos ellos, hay uno, el Hotel Hassler, que merece una mención aparte. Este fabuloso hotel, uno de los mejores de Roma, presume de su excepcional ubicación sobre los famosos escalones de la Plaza de España.

Como la mismísima Audrey Hepburn

Ser un huésped agasajado en el Hassler es lo que hizo que Audrey Hepburn se sintiera como una princesa, tanto fuera como dentro del plato, en los dias que filmaba Vacaciones en Roma. Por supuesto, lo que fue bueno para Audrey, debería serlo para cualquier otra celebridad o para alguno de nosotros.

Una docena de las habitaciones y suites tienen terrazas con románticas y deslumbrantes panorámicos de la ciudad de Roma. Por supuesto, esas son las más cotizadas del hotel, y este se asegura el tener unos precios acordes a la demandada. De todos modos, quien pueda hacerle frente, y conseguir una reserva, no sentirá que ha tirado el dinero.

Más de un siglo apostando por un estilo

Establecido en 1885 en un palacio que en su día fue hogar de la hermana de Napoleón, el Hassler es uno de los extraordinarios hoteles de lujo de Europa de propiedad privada. Impermeable a los caprichos modernos, este antiguo hotel es atendido impecablemente por la quinta generación de la misma familia, los Wirth.

Servicios de calidad y mensajes entregados en bandeja de plata, algo que se echa de menos en las grandes cadenas de hoteles internacionales de cinco estrellas. Si no se dispone de mucho tiempo, al menos hay que guardar una hora para tomarse un aperitivo en el Hassler Bar, que se traslada al Palm Court en primavera y verano, o probar su popular brunch de los domingos en el restaurante del hotel. La comida es tan buena que uno pierde el interés, por un momento, por las vistas de las siete colinas de Roma.

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