Alrededor de 200.000 personas se aglomeraron el pasado sábado en el centro de Roma -convocados por los “indignados” – llevando pancartas con eslóganes como “Pueblos del mundo, levantaos” o “Sal a la calle, crea un nuevo mundo”. Al igual que Londres, la capital británica, Roma se unió a la protesta mundial del 15-O, efectuada 951 ciudades de 82 países, con el fin de protestar contra la precariedad, el sistema financiero y la crisis.
Esta fue la primera jornada global de protesta convocada por los “indignados” españoles, un movimiento que surgió en la Puerta del Sol de Madrid hace cinco meses. Alrededor de las dos 17:00, la violencia se desató cuando la policía italiana, al querer controlar a un grupo de manifestantes, fue atacada con piedras, bombas molotov y botellas, provocando disturbios y un violento enfrentamiento que duró aproximadamente horas.
Además de atacar a los uniformados, destinados a vigilar y resguardar las sedes políticas y financieras durante la manifestación, los violentos encapuchados incendiaron un anexo del ministerio de Defensa más dos autos y rompieron las fachadas de dos bancos. Los miembros policiales respondieron e intentaron dispersar a la multitud con gases lacrimógenos y cañones de agua.
Mientras esto sucedía, otros miles de manifestantes pacíficos de dirigían hacia la plaza de San Juan de Letrán -punto final de la manifestación- sin percatarse de la violencia que dominaba a Roma. Al notarlo expresaron su desacuerdo con la violencia, algunos huyeron y otros intentaron refugiarse en la basílica de San Juan.
Esta mañana, las fuerzas del orden italianas empezaron una masiva redada para buscar a los responsables de los violentos acontecimientos del pasado sábado. Milán y Nápoles son otras de las ciudades italianas que se sumaron a la simbólica jornada del 15-O.



